El Estado de derecho se encuentra formado por dos componentes: el Estado (como forma de organización política) y el derecho (como conjunto de las normas que rigen el funcionamiento de una sociedad). El poder del Estado se encuentra limitado por el derecho.
El Estado de derecho germina por oposición al Estado absolutista, donde el rey se encontraba por encima de todos los ciudadanos y podía ordenar y mandar sin ningún otro poder que le hiciera contrapeso. El Estado de derecho, en cambio, supone que el poder surge del pueblo, que es el que elige a sus representantes para el gobierno.
Con el desarrollo del Estado de derecho, aparece la división de poderes (el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo, tres instancias que, en el Estado absolutista, se reunían en la figura del rey). De esta manera, los tribunales se vuelven autónomos respecto al soberano y aparece el parlamento como forma de contrarrestar el poder del gobernante.
El nominativo de democracia es otro concepto relacionado con el Estado de derecho, ya que admite que el pueblo tiene el poder y lo ejerce por medio de las elecciones, al elegir a sus representantes.
Aún así, hay que tener en cuenta que la democracia no implica que exista un verdadero Estado de derecho. Un líder puede llegar al poder por vías democráticas y después abolir el Estado de derecho, como fue el caso de Adolf Hitler en Alemania. También pueden existir gobiernos que respetan el funcionamiento democrático en ciertas materias pero que violan el Estado de derecho en otras.
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